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Mejorar la memoria, se puede.

Trabaja la memoria diariamente y mejorarás notoriamente. Pruébalo... Continúa leyendo y entérate de todo.

La pérdida de las facultades cognitivas es una de las grandes preocupaciones de las personas y quizá la que mayor angustia produzca, de ahí el que el tema de la prevención sea recurrente y la demanda de información al respecto una de las que más habitualmente se produce.


Por ello cabe destacar que sí existen estrategias que pueden utilizarse para minimizar el impacto que el envejecimiento provoca en nuestro cerebro y su repercusión en la vida cotidiana de las personas. Es aquí donde podríamos encuadrar la estimulación cognitiva, la cual engloba todas aquellas actividades cuyo objetivo es ejercitar y estimular las funciones cognitivas de cada persona. Estas actividades pueden ser:

✔ Inespecíficas, tales como ver una película, jugar con juegos de mesa, completar pasatiempos, hablar sobre un tema, etc.
✔ O más específicas, como realizar ejercicios de atención. 


La estimulación cognitiva no implica necesariamente que nuestra intención sea mejorar el funcionamiento cognitivo, ya que también estamos haciendo estimulación cognitiva cuando vemos una película.

Por otro lado, el entrenamiento de la memoria es una actividad más organizada, es adiestrar de un modo sistemático en la utilización, control y conocimiento de los procesos, estrategias, técnicas y vivencias implicadas en el funcionamiento de la memoria, con el objetivo de mejorar su rendimiento y solucionar los olvidos cotidianos.

Los expertos afirman que hacer ejercicios de estimulación cognitiva es bueno a cualquier edad, pero es más necesario a partir de los 50 años y, sobre todo, de los 65. El momento de la jubilación es clave. El trabajo y lo que éste conlleva, como las relaciones sociales y la actividad constante, ejercitan nuestro cerebro, pero después se corre el riesgo de que esta actividad disminuya marcadamente y, al cabo de un tiempo, sean más notables los problemas de memoria.

Recuerdámos aquí que todo lo que se ejercita, se mejora, y todo lo que no se ejercita, se pierde. Por ello, conviene hacer ejercicios más organizados y estructurados que simplemente leer, hacer pasatiempos o ejecutar cálculos, sobre todo los que tienen que ver con la memoria y la atención. ¡¡A trabajar!!

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